La 39 Peregrinación Juvenil a pie desde el Santuario San
Cayetano en el barrio porteño de Liniers hasta la Basílica de Luján llegó hoy a
su fin, después de casi 20 horas de marcha.
La peregrinación habría superado este año los 2.500.000
fieles que en su mayoría participaron desde minutos antes de las 7:00 de la
misa principal a cargo del arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina,
monseñor Mario Aurelio Poli.
Los 60 puestos de apoyo y sanitarios destacados por la
Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular funcionaron a pleno desbordados por
el flujo incesante de personas que marcharon, muchos impulsados por el
"efecto Francisco" quien envió su saludo a través de Poli.
El arzobispo de Buenos Aires dijo que "con la Fe no se
negocia, ni se claudica", ante la imagen cabecera de la Virgen que llegó
minutos antes de las 7:00. Este año, la Peregrinación tuvo como lema
"Madre, cuidá la fe de tu pueblo que camina" mientras que el clima
ayudó con temperaturas agradables y recibió a los caminantes con un cielo claro
y celeste.
La homilía de
monseñor Poli estuvo centrada en la fe y en el encuentro con la Virgen, fue
eminentemente religiosa, sin alusiones al estado del país o a la actualidad
social, política y económica.
Poli inició sus palabras con el recuerdo de la Visitación de
la Virgen a su prima Santa Isabel cuando recorrió embarazada, en caravana, 100
kilómetros hasta la casa de su prima Santa Isabel. "Y lo hizo para
anunciar lo que llevaba en su seno, a su Hijo, nuestro Señor Jesús. La alegría
de su prima Santa Isabel es semejante a la profunda emoción que cada una de
ustedes experimentó cuando llegaron al Santuario de la Madre, aquí en
Luján", dijo el prelado.
En un altar levantado al frente de la Basílica, Poli
presidió la Misa con otros celebrantes también como "devoto de la
Virgen", como el mismo lo había anunciado en conferencia de prensa.
"También nosotros le decimos, Virgencita te felicitamos porque creíste
antes que nadie lo que Dios te anunció y por eso te pedimos que cuides la Fe de
tu pueblo que camina, la Fe en tu Hijo Jesús", dijo. Resaltó que
"recurrimos a Ella porque es compañera en el camino de la vida y enseña a
conservar en el corazón las cosas de la Fe, las que Dios quiso revelar a los
que creen, a los humildes: Cuidar nuestra Fe es una tarea delicada y sólo se
puede confiar a la custodia de una Madre como María".
"Al depositarla en Ella, dejamos lo más valioso que
tenemos en buenas manos, la Fe es un don y con ella Dios nos regaló en el
bautismo un gran amor, es la Fe que a vos peregrino te sacó de tu casa, de tus
cosas y te movió", sostuvo.
El arzobispo analizó que "hay muchos modos de confesar
la Fe, con la boca para alabar, con las manos para ayudar al prójimo con buenas
obras y también se la confiesa con los pies para imitar a María misionera que
no dudó en salir a los caminos para anunciar a Jesús".
"Si ya caminaste más de una vez, querido peregrino,
sabés que hay un antes y un después del sacrificio de cada peregrinación,
porque es la Fe en Jesús la que te alienta y atrae a seguir caminando".
Consideró que "al llegar al Santuario nos surge el deseo interior de
buscar la caricia de la reconciliación y buscar la gracia del perdón. La Fe que
cuida María se alimenta en la Eucaristía que estamos celebrando", precisó.
Para monseñor Poli, "la vuelta a casa tiene que
convertirse en una nueva oportunidad conforme a la bendita Fe de nuestro
bautismo con alegría y fidelidad". Se refirió al "negro",
Manuel, "sacristán" de la Virgen de Luján, que cuidó la imagen
durante muchos años y que decía "Soy de la Virgen, nomás".

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